¡GRACIAS AMIGO!
¡LO QUE SE PERDIÓ EL MARIANO MORENO!
Caminando por estas mismas calles de Boedo pero allá por setiembre u octubre de 1960, junto a quien lo acompañara durante toda su escuela primaria, y como no le bastó la secundaria también, iba nuestro querido amigo Hugo C. Giordano. Hablando sobre a que colegio irían cada uno. Hugo le comentaba que tenía planeado ir al colegio Nacional Mariano Moreno ya que ahí se habían inscripto varios chicos de su barrio. Fue en esta conversación que Hugo se entera de la existencia del Colegio Nacional N° 10 “José de San Martín”.
Y en diciembre de ese mismo año rindieron el correspondiente examen de ingreso, que lejos de ser un filtro para ingresar al colegio, se tomaba en realidad y más que nada, para que aquellos que fueran los mejores calificados tuvieran el privilegio de elegir el turno y el idioma.
Por suerte les fue muy bien en el examen y por “tradición”, inversamente a los requerimientos de la mayoría, optaron por el turno tarde y con idioma francés.
Pero esta elección no era precisamente por interesarles el francés, no, no, el tema era librarse de la 7ª hora de la mañana que por aquellos tiempos estaba acaparada por el idioma “latín” como bien ellos sabían. Fue así como Hugo C. Giordano “El Tordo” comenzaba, sin imaginarlo, sus primeros pasos en este camino que se iría convirtiendo con el correr de los años, nada menos que 42, en un gran pedazo de esta historia, talento y pasión por y en el San Martín
HACIENDO AMIGOS Y SU PRIMER LABURO
En 1965 se gradúa de Bachiller y en marzo del año siguiente sale en busca de trabajo. Fue Así que comenzó haciendo su primera suplencia de preceptor en el San Martín y que duraría una semana. Luego unas tras otras se fueron sucediendo y terminó logrando un interinato a los dos meses.
Con el tiempo y ya formando parte del personal de la casa se hizo amigo del, ocasional secretario y encargado de la inscripción, Dr. Martín Rollano. Mientras tanto Hugo seguía sus estudios en Medicina y posteriormente gracias a la obtención de este título y al no tener incompatibilidades horarias, consigue el cargo de ayudante de clases prácticas de física y química en 1980.
Años después pasa a ser titular en el mismo. Todo esto en el turno de la tarde pues el resto del día lo ocupaba en su profesión de médico. En la vida del “Tordo” las cosas venían ordenadas y con tranquilidad, comienza a trabajar en lo que fuera la famosa Sanidad Escolar ubicada en la calle Saavedra 15.
Hasta que sobre el final del siglo y como le pasó a muchos trabajadores, el gobierno de turno dispuso el cierre de Sanidad Escolar y en forma indirecta, el cierre de muchísimas pequeñas y medianas industrias. Esto llevó al colapso a la clínica laboral en la cual se desempeñaba y también cerró sus puertas.
ALGO DE RECONOCIMIENTO
Aparentemente su paso por el colegio no había sido tan inútil y tal es así que las autoridades le ayudaron, ante esta perdida de trabajo, con el ofrecimiento del cargo de prosecretario del turno de la mañana, que había quedado vacante recientemente (éste y el de secretario se cubrían por indicaciones de los rectores).
Y así, aquella suplencia de una semana se prolongó por tan sólo 42 años dentro de la casona de la calle Quito.
Mientras tanto también llega a desempeñarse como jefe de preceptores suplente, asesor administrativo en vicerrectoría y hasta ocupo dos cargos creados especialmente para él.
Sí, así como se los digo, en ocasión de que el Dr. Rollano, interventor en ese momento, tuviera que integrar las delegaciones que irían a visitar Yapeyú y Mendoza lo ubicaron como subjefe de preceptores y como médico, cargos que, como es sabido nunca existieron oficialmente.
SUS DOTES DE ARTISTA
Finalmente y durante la época de la rectora Dra. Demaría Massey de Ferré, año 1991 aproximadamente, tuvo la oportunidad de dar a conocer su potencial artístico cuando, al ser convocados por dicha rectora, le tocara hacer trabajos de restauración sobre pintura en marcos, cuadros y vitreaux. Ganándose la admiración de todos al compararlo merecidamente como un verdadero Miguel Ángelo o Da Vinci.
Pero al “Tordo”, no le alcanzó con lograr un gran reconocimiento en estas primeras artes demostradas sino que prosiguió acumulando elogios, también, en el campo de la poesía y la narrativa. Prueba de ello fue un libro sin publicar que hablaba de ciertas situaciones e historias de nuestro colegio que llevaba como nombre “10 en Historia”. y otro que muy pocos conocen, y al cual yo tengo la suerte de tener, que es un cuento que habla de personas y personajes de nuestra escuela desde una narración gauchesca similar y emulando en cierta forma al mismísimo “Martín Fierro” de ahí su nombre de “Martín Plomo” y el cual no tengo autorización para darlo a conocer.
SU RETIRO
Y luego de dejar testimonio de sus innatas dotes de artistas y sin olvidarnos de que cuando alguien tenía un problema de salud lo primero que te decían ¡Ah preguntale a Hugo¡ Mirá si te lo dijo Hugo… llega el 19 de junio de 2008 fecha en que le llega su merecida jubilación.
Atrás quedaba aquel año de 1960 en que lo encontraba rindiendo su ingreso que lo habilitaba para entrar en esta vida llena de matices que a través de estos 48 años fue dejando para todos los que hemos tenido la suerte de conocer a este pedazo de
TALENTO, PASIÓN E HISTORIA DEL SAN MARTÍN.
Doctor “Hugo Cesar Giordano”
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada