Recuerdo que un día en una reunión familiar, mi tío Alberto, me llamo a parte y sin hacer muchos comentarios de la relación que estábamos pasando y que el conocía entre mi viejo y yo, me regaló este escrito (ANÓNIMO) que hoy te lo paso para que lo analices y que lo tengas en cuenta con la certeza de que realmente es así y que lamentablemente deberás basarte nada más que en mi palabra.
QUE PIENSA EL HIJO SOBRE SU PADRE
A LOS 7 AÑOS:
A LOS 7 AÑOS:
Papá es un sabio. Todo lo sabe.
A LOS 14 AÑOS:
A LOS 14 AÑOS:
Creo que papá se equivoca… En algunas cosas que dice.
A LOS 20 AÑOS:
A LOS 20 AÑOS:
Papá está un poco atrasado en sus teorías. No es de esta época.
A LOS 25 AÑOS:
A LOS 25 AÑOS:
El viejo no sabe nada. Está chocheando.
A LOS 30 AÑOS:
A LOS 30 AÑOS:
No sé si ir a consultar este asunto con el viejo. Tal vez pudiera aconsejarme.
A LOS 45 AÑOS:
A LOS 45 AÑOS:
Qué lástima que haya muerto el pobre viejo. La verdad tenía una clarividencia notable.
A LOS 60 AÑOS:
A LOS 60 AÑOS:
Pobre papá… era un sabio. Lástima que lo haya comprendido tan tarde.
Como te dije fue muy poco el tiempo que duro esta mala relación y que luego de ella , entre tires y aflojes, nos hicimos grandes amigos. Haciendo que las palabras de este escrito fueran menos dolorosas cuando me toco perder a mi querido viejo.
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