sábado, 7 de junio de 2008

PONELE EL TÍTULO QUE MÁS TE GUSTE

"UNA HISTORIA PARA CONTAR Y NO DESEAR"
"UN MOMENTO DE PLACER NO SIEMPRE TRAE FELICIDAD"
"CUANDO LO QUE NOS PARECE TERRIBLE NO LO ES Y LO QUE REALMENTE LO ES NO S
E VE NI SE PIENSA".
"EL… ,"

DALE EL TITULO QUE MAS TE GUSTE, PERO LO IMPORTANTE ES QUE RELACIONES LOS HECHOS CON LAS POSIBLES CONSECUENCIAS.


El hombre llega al edificio donde vive e ingresa como todos los días a ese pasillo que hoy, más que nunca, da la sensación de ser el punto de reunión de las más simétricas paralelas. Comienza el trayecto hacia su departamento profiriendo una serie de insultos que se hacen escuchar a gran distancia, y que debido a estos dichos todo hacia suponer que la intención de este desafortunado señor, era poner fin con la vida de su propia y amada hija.
¡¿Dónde?!,¡Pero donde esta esa desgraciada...!
La voy a estrangular en cuando la tenga a mi alcance. Como me pudo hacer una cosa así. ¡A mi!, con las horas que me he pasado enseñándole y aconsejándole, hablando de igual a igual y sin pelos en la lengua.
A todo esto y sobresaltados por los gritos, varios vecinos ya habían comenzado a salir de sus casas y con paso sigiloso y como quien no quiere la cosa se aproximaban a este escenario en donde, todo hacia suponer, se iban a desarrollar momentos que sin lugar a dudas harían cambiar la historia y el rumbo de esta familia.
En tanto, desde el interior de la vivienda se escucha la vos de una mujer, era la esposa del hombre que, en un tono tembloroso y compungido, sale a su encuentro y trata de calmarlo.
Bueno mi amor, replica la mujer, tranquilízate un poco, seguramente ya te has enterado. Te lo íbamos a contar hoy durante la cena. Inmediatamente, el hombre sintió que le faltaba el aire, ante la presencia de este comentario con sabor y aroma a mentira. Una mentira piadosa como para tratar de remediar lo irremediable y que tanto él como ella sabían.
Pero bueno, ya esta. Yo creo…. la mujer hace una pausa para poder pensar algo contundente que pudiera conformarlo aunque más no sea un poco, a pesar de que sabia que ya era demasiado tarde, por lo que tan solo, con lagrimas en sus ojos ,atino a exclamar: perdóname querido pero la verdad es que no supe manejar esta situación, pues me ha superado. ¿Y quién te lo dijo? Agrego.
El hombre, que se encontraba como fiera enjaulada, recorriendo el living de un lado al otro, tomándose su cabeza y haciendo fuerzas como para poder llevar una bocanada de aire a sus pulmones, arremete contra su esposa diciendo. ¡Y como te crees que me pude enterar, como siempre, por boca de otra persona que no sea la de mi propia familia! Pero eso ya no importa…
Por unos instantes el silencio invade el ambiente y luego el hombre embiste nuevamente. “¡¿Pero a vos te parece mujer?! Ahora que estábamos un poco más tranquilos, que hemos superado los problemas que más nos tenían preocupado aparece toda esta cuestión. ¿Y quien es el tipo? ¿De donde salió? ¡ por Dios! ¿Se va hacer cargo? ¿Qué van hacer?” Pero si apenas lo debe conocer si recién ahora comenzó a salir un poco…
Y así, a medida que transcurría el tiempo el hombre, haciéndose preguntas que de seguro poco ya le interesaban, descargaba su bronca y dolor ante lo que consideraba ser la traición de su niña.
Mientras tanto los vecinos, que a esa altura de los acontecimientos se habían acercado lo suficiente como para no perderse detalle alguno, esperaban impacientados por saber en que terminaría todo esto y comentando sobre lo que ya se vislumbraba por los dichos, “el embarazo de la chica”.
A todo esto la mujer, acariciándole la frente y acompañándolo en su penar, le ofrece algo para beber a lo que él acepta con un “por favor” y a medida que desata el nudo de su corbata va dejando caer su cuerpo abatido sobre el sofá y recapacita.
“Ah pero te juro, que a partir de mañana me pongo en campaña para poder sacar este problema de nuestras vidas y traer nuevamente tranquilidad a esta casa y quiera Dios que así pueda ser”.
De repente se escucha un chirrido de una puerta que se abre. La mujer corre desde donde se encontraba sirviendo el trago ofrecido a su esposo como para poder actuar ante lo imprevisto, ya que sabia que la puerta que se hacia escuchar era la del dormitorio de su hija.
“Si pensás que me lo voy a sacar estas muy equivocado”, se escuchó como un sable samurai que surca el aire y abre la garganta al adversario. Efectivamente era la vos de la joven que emergía de su cuarto para enfrentar a su padre. Y con mas furia que antes, volvió al ataque, “no me lo pienso sacar ni aunque me mates, porque ya tenemos todo arreglado, porque se que con él puedo ser feliz aunque no hace mucho que lo conozca y además sus padres...”. Y así, por un rato, el padre se queda escuchando innumerables razones, que hacían ver todo lo que vendría detrás de su embarazo como algo meramente trivial, sin importancia, tanto como para poder avalar y justificar su actitud.
Hasta que el padre luego de algunos forcejeos logra paralizarla y refugiándola en sus brazos comenta en un tono de vos algo mas apaciguado y con una cara que lentamente se iba transformando de odio a bronca, de bronca a pena para terminar en una expresión de comprensión y ternura ante la presencia de ese ser tan querido por él y el cual sin saberlo ni pensarlo, se vería enfrentando un inmediato futuro incierto, “ Para hijita, para, conociéndome y pensando en la forma que te hemos criado con tu madre, no puedes dejar de entender mi brutal bronca y preocupación por todo lo que se nos avecina.”
“Si papá”, asentó la hija mientras su cabeza se iba desaliñando hasta hacer descansar su mentón sobre el pecho, y a medida que también iba logrando de apoco la calma. “Pero antes te escuche decir desde mi cuarto que desde mañana mismo ibas a hacer algo para sacármelo”. “No, no hija querida, espera, yo jamás dije y ni siquiera pensé en eso”, objetó el hombre admirado, “no es justamente eso lo que te enseñamos con tu madre. Pero quiero decirte querida mía, continuo ya mucho mas relajado, que como bien sabrás dado que lo hemos hablado, dicen que los recién nacidos vienen con un pan bajo el brazo. Y que donde comen dos comen tres y que, gracias a Dios lugar hay en la casa ya que nos sobran habitaciones. Y que esta bronca y dolor que hoy me invade estoy seguro que, con el correr del tiempo y a medida que tu pancita vaya creciendo, se ira convirtiendo en felicidad. Quiero que sepas que tu maternidad no me preocupa.
Cuando me escuchaste decir hacer algo mañana mismo me refería, mi tesoro, que en los próximos días comenzaremos a estar más juntos que nunca.
Porque yo mismo a partir de mañana te llevare a hacer todos los controles necesarios para saber si te has contagiado el S. I. D. A.
La muchacha mira a los ojos a su padre y rompiendo en llanto, lo abraza fuertemente y grita“¡Papá, papá, tengo miedo!”

Si vos no te cuidás, cuida al otro. ¡Usa forro!
GUILLE.

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